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usando el gel de baño casero

Cómo hacer Gel de baño casero para pieles delicadas.

Descubre cómo hacer gel de baño casero con esta guía completa y detallada. Aprende recetas naturales, trucos de conservación y consejos para cuidar tu piel de forma sostenible. ¡Pásate a la cosmética natural hoy mismo!

¿Alguna vez te has parado a leer detenidamente la etiqueta de ese bote de gel de baño que tienes en la ducha? Si lo has hecho, probablemente te hayas sentido como si estuvieras intentando descifrar un antiguo jeroglífico, o una fórmula química compleja digna de un laboratorio de alta seguridad. Sulfatos, parabenos, fragancias sintéticas, microplásticos… la lista es interminable y, sinceramente, un poco desalentadora.

Hace un par de años, me encontraba en ese mismo punto. Sentía que mi piel estaba siempre seca, irritada y apagada, sin importar cuánta loción hidratante me pusiera después de ducharme. Fue entonces cuando decidí que ya era suficiente. Si podía cocinar mi propia comida como os muestro en mi blog, para saber exactamente qué entraba en mi cuerpo, ¿por qué no iba a hacer lo mismo con lo que ponía sobre mi piel?

No es solo cuestión de ahorrar unos euros o de ser más ecológica (que también), es una cuestión de conexión, de autonomía y de mimarte con ingredientes que eliges tú.

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Por qué lanzarte hoy mismo a la aventura de la cosmética artesanal

Si estás aquí es porque algo en tu interior te dice que hay una forma mejor de hacer las cosas. Como alguien que no puede estarse quieta cuando siente una chispa de inspiración, te aseguro que fabricar tus propios productos de higiene es una de las decisiones más gratificantes que puedes tomar.

El control absoluto sobre lo que toca tu piel

Nuestra piel es el órgano más grande del cuerpo y, aunque funciona sobre todo como barrera y no como una esponja, lo que ponemos sobre ella importa, especialmente si tienes la piel sensible o reactiva. Al hacer tu propio gel, tú eres la jefa de cocina. ¿Quieres aceite de almendras dulces para una hidratación extra? Lo pones. ¿Prefieres evitar los aromas intensos porque tienes la piel sensible? No los añades. Tú decides.

Un respiro para el planeta y para tu bolsillo

Seamos honestas: la cantidad de plástico que generamos en el baño es una locura. Al pasarte al gel casero, puedes reutilizar tus envases de vidrio, o de plástico resistente, una y otra vez. Además, aunque la inversión inicial en algunos ingredientes puede parecer mayor, a largo plazo el ahorro es considerable. Un litro de gel casero cuesta una fracción de lo que pagas por esas marcas «naturales» de lujo que encuentras en las tiendas.

La satisfacción de crear algo con tus manos

Hay algo mágico en el proceso de mezclar aceites, aguas florales y aceites esenciales. Es un momento de pausa, de ritual, casi de alquimia moderna. Cuando usas por primera vez un gel que has diseñado y fabricado tú misma, la sensación de logro es increíble. Te sientes capaz y conectada con lo que usas.

Conceptos básicos: ¿Qué es realmente un gel de baño?

Antes de ponernos el delantal, es importante entender qué estamos haciendo. No todos los «geles» son iguales y, dependiendo de lo que busques, utilizaremos una técnica u otra.

La diferencia entre jabón y gel

A veces, usamos estos términos indistintamente, pero técnicamente son cosas distintas. El jabón tradicional se obtiene mediante un proceso llamado saponificación (la reacción de una grasa con una base fuerte como la sosa cáustica). El gel de baño que solemos encontrar en el súper suele ser un detergente líquido sintético (syndet), que además queda mucho más cerca del pH natural de la piel que un jabón de verdad.

En casa, tenemos dos caminos principales:

  1. La vía rápida: usar una base de jabón ya hecha (como el jabón de Castilla líquido) y personalizarla.
  2. La vía artesanal: elaborar el gel desde cero usando tensioactivos suaves derivados del coco o el azúcar. Hoy vamos a ver esta.

Los ingredientes estrella para hacer gel de baño casero

Para que un gel de baño sea realmente efectivo, necesita equilibrar tres funciones: limpiar, hidratar y proporcionar una experiencia sensorial agradable. Aquí te presento a mis aliados imprescindibles.

Los aceites vegetales: el alimento de tu piel

Aquí es donde ocurre la magia de la hidratación. Dependiendo de tu tipo de piel, elegirás uno u otro:

  • Aceite de coco: es acondicionante y muy popular, pero úsalo con moderación. En un gel, cualquier aceite resta espuma en lugar de aportarla, y el de coco es de los más comedogénicos para algunas pieles.
  • Aceite de almendras dulces: mi favorito para pieles secas y delicadas. Es suave y se absorbe de maravilla. Déjalo fuera si hay alergia a frutos secos en casa.
  • Aceite de jojoba: buena opción si tienes tendencia al acné corporal, porque su estructura se parece mucho al sebo de la piel y deja una sensación ligera.
  • Aceite de aguacate: muy nutritivo, una buena elección para pieles maduras o castigadas por el sol.

Glicerina vegetal: el secreto de la suavidad

La glicerina es un humectante, lo que significa que atrae la humedad hacia la piel. Añadir un poco a tu mezcla marcará la diferencia entre un gel que simplemente limpia y uno que deja la piel sedosa y elástica.

Hidrolatos y aguas florales

En lugar de usar solo agua destilada, me encanta usar aguas florales. El agua de rosas es calmante, el agua de lavanda es relajante y el agua de azahar resulta luminosa. Aportan un aroma sutil delicioso y un carácter propio. Hoy usaré manzanilla.

Aceites esenciales

Si hay algo que me apasiona de la cosmética natural es el uso de los aceites esenciales. No es solo que huelan bien: son extractos concentrados de las plantas, y el aroma tiene un efecto real sobre cómo nos sentimos.

Combinaciones ganadoras según tu estado de ánimo

  • Para empezar el día con energía: limón, naranja amarga y un toque de menta. Es como un chute de cafeína para tu ducha.
  • Para una ducha relajante antes de dormir: lavanda, ylang-ylang y mandarina. Te prepara para una noche tranquila.
  • Para una ducha refrescante tras el deporte: eucalipto, romero y árbol de té. Es vigorizante y despeja mucho.

Precauciones importantes

Recuerda que los aceites esenciales son muy concentrados. Nunca los apliques directamente sobre la piel y respeta siempre las dosis recomendadas, en general por debajo del 1% en un producto de aclarado. Algunas cosas más que conviene saber: los cítricos como el limón o la naranja amarga pueden aumentar la sensibilidad al sol, así que mantenlos bajos y aclara bien; la menta y el eucalipto no deben usarse en niños pequeños; y si estás embarazada, en lactancia o tienes alguna condición médica, consulta siempre con un profesional antes de usarlos. Haz una prueba en la cara interna del brazo antes de usar una mezcla nueva en todo el cuerpo.

La receta maestra para hacer gel de baño casero

Cómo hacer gel de baño casero para pieles sensibles

Tiempo total: 35 minutos

Prepara la infusión

En un bol, coloca las flores y añade el agua destilada hirviendo. Deja reposar 15 minutos y cuela bien.

Fase acuosa

Añade la glicerina a la infusión y reserva.

Fase oleosa

En otro recipiente, pon el aceite y añade el BTMS, disuelve al baño María.

Iguala la temperatura

En la misma olla donde tienes la fase oleosa al baño María pon la fase acuosa para que tengan la misma temperatura.

Mezcla las fases y añade la betaína

Añade la fase acuosa sobre la oleosa y la betaína de coco, mezcla despacio con la batidora (como si hicieras mayonesa), hasta que emulsione. No te preocupes si queda líquido, al enfriarse espesará.

Añade el conservante y los opcionales

Cuando la mezcla haya bajado de unos 40 grados, añade el conservante en el porcentaje que indique su etiqueta. Es también el momento de los aceites esenciales y la vitamina E. Comprueba el pH con tiras: la mayoría de estos conservantes necesitan estar por debajo de pH 6.

Envasa y disfruta

Pasa el gel a un envase limpio y desinfectado, ponle una etiqueta con la fecha y ya lo tienes listo para el día a día.

Herramientas:

  • Un bol de cristal o acero inoxidable.
  • Una cuchara de madera o silicona (que solo uses para tus potingues).
  • Un embudo pequeño.
  • Un envase para conservar tu gel de baño casero.
  • Una báscula de cocina precisa.
  • Tiras de pH.

Materiales: 30 gramos de flores de manzanilla secas. 150 ml de agua destilada (o hidrolato de lavanda). 10 ml de aceite de almendras dulces. 2 cucharadas soperas de glicerina vegetal. 10 gotas de aceite esencial de tu elección. 32 gramos de betaína de coco. Conservante de amplio espectro tipo Sharomix (según instrucciones). 10 gramos de BTMS.

Te lo dejo en video también

https://youtu.be/sKjQ4jQNhqE

Cómo conservar tu gel de baño casero

Esta es la parte donde nos ponemos un poco más serias. Al introducir agua en nuestras preparaciones caseras, estamos creando un ambiente donde a las bacterias y al moho les encanta vivir. Pero no te preocupes, hay formas sencillas de mantener tu gel en perfecto estado.

La importancia del agua destilada

Nunca, repito, nunca uses agua del grifo para tus preparaciones de cosmética que no vayas a usar en el momento. El agua del grifo contiene sales minerales, cloro y posibles microorganismos que harán que tu gel se estropee en cuestión de días. El agua destilada es pura y segura.

Conservantes: ¿son necesarios?

Respuesta corta: sí. Cualquier fórmula que contenga agua necesita un conservante de amplio espectro, y un bote de gel vive en la ducha, un sitio cálido y húmedo donde la contaminación es fácil y no se ve. Incluso una tanda pequeña que pienses gastar en dos semanas puede desarrollar bacterias mucho antes de que notes nada raro en el olor o el aspecto, así que aquí no merece la pena ahorrar.

Usa un conservante de amplio espectro aceptado en cosmética natural, como el Cosgard o el Sharomix, en el porcentaje exacto que indique su etiqueta, y comprueba que el pH esté dentro del rango en el que funciona (normalmente por debajo de 6). Si prefieres no usar conservante, haz la cantidad justa para un uso y gástala ese mismo día.

Vitamina E: tu escudo contra el enranciamiento

La vitamina E (tocoferol), no es un conservante contra bacterias, sino un antioxidante. Ayuda a que los aceites vegetales no se oxiden ni huelan a rancio con el paso del tiempo. Añadir unas gotas a tu mezcla es una excelente idea para prolongar la vida de los aceites y, además, es fantástica para la piel. Eso sí, no sustituye al conservante: son dos trabajos distintos.

Señales de alerta

Aprende a escuchar a tu producto. Si cambia drásticamente de color, si aparece una capa extraña en la superficie o si el olor deja de ser agradable y empieza a oler a rancio o a humedad, es hora de despedirse de él. Y ten en cuenta que la contaminación no siempre se ve, así que otra razón más para poner la fecha en el bote y no alargarlo más de un par de meses. La seguridad es lo primero.

cómo hacer gel de baño casero

Consejos de experta para un resultado profesional

Después de muchos intentos (y algún que otro fracaso estrepitoso), he acumulado unos cuantos trucos que te ahorrarán tiempo y frustraciones.

  • La paciencia es tu mejor amiga: al mezclar, hazlo despacio. Si bates demasiado rápido, generarás una montaña de espuma que tardará horas en bajar y te será imposible envasar el gel correctamente.
  • Etiqueta siempre: créeme, crees que te acordarás de qué lleva ese bote, pero tres semanas después estarás dudando de si le pusiste aceite de almendras o de coco. Apunta siempre la fecha y los ingredientes principales.
  • Reutiliza con estilo: puedes usar botes de conservas de cristal antiguos con un dispensador adaptable. Quedan preciosos en el baño y son muy sostenibles.

Preguntas frecuentes sobre hacer gel de baño casero

¿Puedo usar una pastilla de jabón rallada en lugar de jabón de Castilla líquido?

Sí, puedes hacerlo. Tendrás que disolver las ralladuras de jabón en agua caliente (sin que llegue a hervir) y dejar que repose. Ten en cuenta que la textura puede ser un poco más «babosa» o gelatinosa al enfriarse, pero funciona. Eso sí, el jabón de verdad es alcalino, así que en la piel se nota distinto a un gel syndet y puede resultar demasiado secante en pieles muy sensibles.

Mi gel se ha separado en dos capas, ¿qué he hecho mal?

Si has hecho la versión con jabón de Castilla, es normal, porque ahí no hay un emulsionante que mantenga unidos el agua y el aceite: agita suavemente el bote antes de cada uso. Si has hecho la versión emulsionada con BTMS y se te separa, suele deberse a que las fases no estaban a la misma temperatura o a que faltó batido.

¿Hace mucha espuma?

No hará tanta espuma como un gel comercial cargado de espumantes potentes, pero limpia igual de bien. La espuma no es sinónimo de limpieza, es solo un efecto visual al que nos han acostumbrado. Si quieres un extra de espuma, sube un poco la betaína de coco en lugar de añadir más aceite, porque los aceites restan espuma.

¿Cuánto tiempo dura el gel casero?

Con un conservante de amplio espectro y buena higiene, entre 2 y 3 meses es un plazo razonable. Sin conservante, hay que tratarlo como producto de un solo día, porque una fórmula con agua puede desarrollar bacterias en pocos días sin ninguna señal visible.

¿Puedo usarlo en niños o bebés?

Para los más pequeños, cuanto más simple mejor. Usa jabón de Castilla muy diluido con un poco de aceite de almendras y deja los aceites esenciales completamente fuera en bebés y niños pequeños. Su piel es más fina y permeable, así que consulta con tu pediatra antes de usar cualquier preparado casero en un bebé y haz siempre una prueba en una zona pequeña.

Un cambio que empieza en tu ducha

Hacer gel de baño casero es mucho más que una manualidad. Es un acto de rebeldía consciente contra el consumo desmedido y contra comprar bote tras bote sin pensarlo. Es una forma de decirte a ti misma que te importas, que tu bienestar merece ese pequeño esfuerzo extra.

Cuando empiezas a notar la piel más cómoda y cómo el momento de la ducha se convierte en un auténtico spa personal, ya no hay vuelta atrás. Te vuelves más selectiva, más curiosa y, sobre todo, más libre.

Me encantaría saber qué te ha parecido esta receta. ¿Te animas a probar la receta básica o tienes alguna combinación de aceites esenciales en mente que crees que será la bomba?

Cuéntamelo en los comentarios, me hace muchísima ilusión leer vuestras experiencias y aprender juntas. ¡La comunidad de alquimistas naturales no para de crecer!

Si te ha gustado esta entrada, no olvides compartirla con esa amiga que también está buscando un estilo de vida más natural. ¡Hagamos que el mundo huela un poco mejor, un gel de baño a la vez!

Un abrazo enorme y… ¡feliz creación!

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